¿Cuántas veces hemos estado bajos de ánimo, algo deprimidos,
y alguien se ha acercado con una sonrisa, nos ha hablado y, al cabo de un rato,
nos hemos sentido mejor? Incluso en momentos de tensión, cuando solo vemos
desesperanza, ese alguien nos llena de paz, energía, positividad y motivación.
Son muchas las situaciones en los que las personas optimistas nos pueden ayudar
a eliminar los pensamientos negativos, las emociones que nos debilitan y ahogan.
El optimismo es un motor que nos ayuda a adoptar una actitud
abierta frente a los problemas, afrontándolos sin temores ni obstáculos, con
fuerza y energía. Esta manera de abordar las adversidades crea confianza e
ilusión en nosotros mismos, impulsándonos a avanzar hacia delante en nuestros
sueños. Y si logramos alcanzar nuestros retos, refuerza la seguridad en uno
mismo y sirve de impulsor para continuar.
Las dificultades hacen el camino
Sin embargo, no todos lo consiguen. Hay gente que se bloquea
ante un problema y, en vez de buscar el camino, se quedan ciegos ante la
realidad, atrincherándose en el pozo oscuro del fracaso. Son incapaces de hacer
frente a las dificultades, estancándose sin saber qué hacer y perdiendo
oportunidades que la vida les brinda.
Los pesimistas no ven los problemas como una oportunidad para superarse, para avanzar y fortalecerse. Y, al igual que ocurre con
aquellos optimistas, el pesimista contagia su pesimismo y arrastra hacia el
pozo a todos aquellos que están emocionalmente débiles.
Siempre hay una puerta abierta
¿Cómo salir del pozo y ayudar a alcanzar la felicidad?
Siempre se recurre a la famosa imagen de la espiral, del
ciclo día-noche, primavera-verano-otoño-invierno, para recordarnos que todo
cambia, se transmuta, que la vida está en constante movimiento y que el
transcurso de los acontecimientos pueden cambiar.
El optimista siempre tiene la esperanza de que vuelva
nuevamente tiempos mejores y, con ese pensamiento, sigue adelante y lucha. Es capaz de saltar los contratiempos, las
frustraciones, la desesperación y la apatía. Tiene la esperanza de que va a
llegar y eso genera confianza e ilusión en lo que hace.
Por tanto, frente a ese estado anímico en el que todo el
gris, hay que concienciarse de que se puede lograr. Si las cosas han salido mal
es porque debemos cambiar nuestra forma de pensar, de ver la realidad desde
otra óptica, porque siempre existen muchas alternativas. Solo hay que detenerse
y ver cuál es la más idónea.
Nunca podemos rechazar la idea de progreso, de avance. Y
esto solo se consigue con pequeños pasos. Un cambio en la percepción o en la
forma de pensar debe ser paulatino, tranquilo, adquiriendo con ello seguridad y
confianza en nosotros mismos.
Cierto es que existe la incertidumbre, el miedo al fracaso.
Sin embargo, hay puertas que liberan esa apatía, ese temor a lo desconocido, y
nos llevan a otra actitud más liberadora. El temor nos anula, nos impide
avanzar. La mayoría de la gente que fracasa es porque tenían miedo de no poder
conseguirlo, sin saber que son ellos mismos los que se impiden alcanzar la
meta. Son ellos mismos los que se ponen obstáculos mentales que debilitan la
voluntad. Para conseguir algo debemos aprender del fracaso, aceptando nuestros
errores y corrigiéndolos.
En términos militares, solo pierde la guerra el que, en la
primera batalla, permanece sentado lamentándose.
Es posible conquistar el mundo
Decía Swami Sivananda
en su obra “El pensamiento y el poder”:
«La victoria sobre los
pensamientos es realmente una victoria sobre todas las limitaciones,
debilidades, ignorancia y muerte. La guerra interna con la mente es más
terrible que las guerras externas con armas. La conquista de los pensamientos
es más difícil que la conquista del mundo por la fuerza de las armas. Conquista
tus pensamientos y habrás conquistado el mundo».
Hay más posibilidad de “conquistar”
a través del optimismo, teniendo fe en uno mismo, seguridad en lo que se hace y
con la esperanza de que se va a conseguir. Solo hay que levantarse en la
primera derrota y seguir. Una vez de pié, otros seguirán el mismo camino
gracias a la influencia contagiosa del optimismo.
Muy interesante este post. Tratándose de un campo como la Mediación vecinal con la que trabajo me ha venido muy bien para motivarme. Gracias por compartir vuestras experiencias y conocimientos con todos nosotros. UN Saludo
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