“La
confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Es una actitud
que concierne el futuro, en la medida en que este futuro depende de la acción
de un otro. Es una especie de apuesta que consiste en no inquietarse del
no-control del otro y del tiempo.”
(Laurence Cornu)
En sociología y psicología social, la confianza es la creencia en que una persona o grupo será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación y pensamientos. La confianza se verá más o menos reforzada en función de estas acciones.
La confianza
genera respeto. El respeto es el juicio de aceptación del otro como un ser
diferente de mí. Implica la aceptación de la diferencia. Implica la disposición
a concederle al otro un espacio de plena y recíproca legitimidad. La confianza
es, en cierto sentido, una capacidad
emocional de
actuar con los otros que tiene un importante reflejo no solo en el lenguaje,
sino también en la corporalidad.Pero esta creencia no solo se basa en la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de otro individuo o de algo, sino en la familiaridad que se deposita en él, lo que supone una suspensión, al menos temporal, de la incertidumbre respecto a las acciones de los demás. Cuando alguien confía en el otro, cree que puede predecir sus acciones y comportamientos, pero… ¿realmente es esto predecible?
Cuando se pierde la confianza, existe un agotamiento emocional, ya que bien el medio o la mala intención de la persona, fomentan la incapacidad de cumplir con lo prometido de forma continuada en el tiempo.
Al final el secreto
de la confianza es tan simple como, concederla y ganársela.

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