miércoles, 15 de mayo de 2013

DIVIÉRTANSE, NO SE PELEEN...


Decía María Montessori "Si la ayuda y la salvación han de llegar, sólo puede ser a través de los niños. Porque ellos son los creadores de la humanidad". 
... Y es que quizá los adultos con el paso de los años perdemos esa capacidad de ver las cosas tal y cómo realmente son, sencillas, simples, sin trampa ni cartón. Tal vez ese tiempo nos haga adquirir responsabilidades, capacidades y nos enseñe a ser competitivos en un mundo donde el que "pega primero lo hace dos veces", pero ¿cuál es el verdadero cristal con el que hay que mirar?...

Sin duda noticias como la que os dejamos a continuación, responden a esta cuestión por si solas, mirar el mundo a través de los ojos de un niño, siempre valdrá más que mil palabras. 

Así que diviértanse y no se peleen... 


Alejandro separa al árbitro y al entrenador al grito de: "Diviértanse, no se peleen"

Se jugaba un partido de fútbol en un campo de Gran Canaria. El árbitro y uno de los entrenadores comienzan una fuerte discusión. Uno de los jugadores se mete entre los dos y los separa con sus pequeños brazos porque ese jugador sólo tiene 5 años. Es Alejandro, un pequeño futbolista que ha dado una gran lección: allí solo estaban para jugar y disfrutar.

Alejandro no se lo pensó dos veces.  Con sus pequeños brazos y una gran dosis de deportividad, separó al árbitro y al entrenador del equipo contrario. No paraban de discutir acaloradamente y le estaban chafando su partido de la liga entre colegios. "El árbitro y el entrenador se pusieron a hablar, yo me metí en medio, los separé y moví los brazos muy pero que muy largos", explica el pequeño jugador canario. Ocurrió en la segunda parte del encuentro. El entrenador de los contrincantes saltó indignado al campo, cuando el colegiado no pitó una falta a favor de uno sus jugadores. "Les dije que se divirtieran, que no pelearan", explica Alejandro. De poco le sirvió a su entrenadora intentar pararle los pies. “Le pregunto Alex, ¿qué haces? Me dice, nada,  que no quiero que estén hablando ni nada”, relata Ana Alfonso. Hasta su propio padre, que sabe que es cariñoso se quedó boquiabierto con el ímpetu de este pequeño delantero centro. “Me lo he comido a abrazos y le he dicho: muy bien hijo, muy bien”, explica su emocionado padre.

Alejandro se ha convertido en el líder de su equipo el Unión Viera B. Con 5 años, no entiende mucho de ganar o perder,  pero tiene claro que prefiere los abrazos a los gritos que le incomodan y, sobre todo, le roban tiempo de balón.

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